La primera carta de la baraja de tarot se conoce como El Loco.  La cifra que se ata al concepto del Loco es cero, en vista de que representa el potencial de donde ha desarrollado todo lo demás en el universo y la condición humana.  En un nivel filosófico, El Loco también puede ser comparado a tales cosas como los primeros pasos de un nuevo viaje, la siembra de una semilla o un nacimiento.
Al meollo de su significativa, la carta del Loco representa los nuevos desarrollos y comienzos.  También puede simbolizar tales intangibles como la imprevisibilidad, el potencial desencadenado y la irracionalidad.  Esta carta trata del mundo de posibilidades infinitas – el reino del futuro en su estado fundamental y espontáneo.  La lógica racional no se aplica aquí y no hay garantía de que las posibilidades previstas sean buenas ni malas.  Lo único que El Loco puede prometer es que las mismas serán completamente nuevas y probablemente no guarden relación a todo lo que ha pasado antes. 
Aunque la imagen puede variar de baraja en baraja, El Loco se pinta tradicionalmente como un viajero, llevando una pequeña mochila y deambulando felizmente por su camino hacia un nuevo comienzo que le espera en el futuro.  No tiene una idea clara de dónde va ni precisamente porqué y es dichosamente inconsciente del hecho de que hay un precipicio directamente en adelante.  Le acompaña un pequeño perro que le pisa los talones y a menudo parece estar ladrando o intentando llamar la atención del viajero.  Muchos creen que el perro intenta advertir al viajero del peligro inminente en el camino.    
La imagen en su totalidad no sólo representa el paseo hacia un futuro y todas las posibilidades que conlleva como algo placentero y potencialmente libre de preocupación, sino también recuerda al espectador que la cautela y conciencia son esenciales en tales esfuerzos si uno va a evitar los peligros.
Cuando aparezca El Loco en una lectura de tarot, casi siempre representa el mismo consultante en vez de alguna otra figura principal.  Su aparición típicamente significa que dicho consultante está actualmente en una etapa de su vida en donde desea un nuevo comienzo, lo contempla como una posibilidad o que tal cambio es inminente.  Esto puede aplicarse a una amplia variedad de situaciones – desde un nuevo romance hasta la contemplación de una nueva carrera, un traslado o cualquier otra cosa que implique un nuevo comienzo.  Sin embargo, independientemente de los detalles, es probable que el consultante sienta que esté a un punto en donde ya se ha oprimido el “botón de reencendido” respecto a su vida y como resultado, ahora empieza nuevamente de cero. 
También es importante notar que es poco probable que estas situaciones sean inoportunas desde el punto de vista del consultante.  De hecho, es muy probable que él sea de la misma mente que el viajero en la imagen del Loco.  Quizás no tenga ni idea de dónde va, cómo llegará ahí o lo que pasará luego como resultado, pero a pesar de eso, queda optimista e idealista respecto a la idea de embarcar en esta nueva aventura que se extiende ante él – tal vez demasiado optimista e idealista.
Igual que al viajero en la carta, le convendría al consultante que llame alguna medida de racionalidad en este nuevo esfuerzo – sea lo que sea – en vista de que un precipicio fácilmente pudiera estar abriéndose en adelante.  Es bueno – inclusive deseable –  tener una actitud alegre y de bienvenida acerca de los cambios mayores o soñar despierto con el mundo infinito de posibilidades que por fin se ofrecen, pero también son importantes la cautela y cuidado si uno al final quiere evitar los problemas y el desengaño.

La primera carta de la baraja de tarot se conoce como El Loco.  La cifra que se ata al concepto del Loco es cero, en vista de que representa el potencial de donde ha desarrollado todo lo demás en el universo y la condición humana.  En un nivel filosófico, El Loco también puede ser comparado a tales cosas como los primeros pasos de un nuevo viaje, la siembra de una semilla o un nacimiento.

Al meollo de su significativa, la carta del Loco representa los nuevos desarrollos y comienzos.  También puede simbolizar tales intangibles como la imprevisibilidad, el potencial desencadenado y la irracionalidad.  Esta carta trata del mundo de posibilidades infinitas – el reino del futuro en su estado fundamental y espontáneo.  La lógica racional no se aplica aquí y no hay garantía de que las posibilidades previstas sean buenas ni malas.  Lo único que El Loco puede prometer es que las mismas serán completamente nuevas y probablemente no guarden relación a todo lo que ha pasado antes. 

Aunque la imagen puede variar de baraja en baraja, El Loco se pinta tradicionalmente como un viajero, llevando una pequeña mochila y deambulando felizmente por su camino hacia un nuevo comienzo que le espera en el futuro.  No tiene una idea clara de dónde va ni precisamente porqué y es dichosamente inconsciente del hecho de que hay un precipicio directamente en adelante.  Le acompaña un pequeño perro que le pisa los talones y a menudo parece estar ladrando o intentando llamar la atención del viajero.  Muchos creen que el perro intenta advertir al viajero del peligro inminente en el camino.    

La imagen en su totalidad no sólo representa el paseo hacia un futuro y todas las posibilidades que conlleva como algo placentero y potencialmente libre de preocupación, sino también recuerda al espectador que la cautela y conciencia son esenciales en tales esfuerzos si uno va a evitar los peligros.

Cuando aparezca El Loco en una lectura de tarot, casi siempre representa el mismo consultante en vez de alguna otra figura principal.  Su aparición típicamente significa que dicho consultante está actualmente en una etapa de su vida en donde desea un nuevo comienzo, lo contempla como una posibilidad o que tal cambio es inminente.  Esto puede aplicarse a una amplia variedad de situaciones – desde un nuevo romance hasta la contemplación de una nueva carrera, un traslado o cualquier otra cosa que implique un nuevo comienzo.  Sin embargo, independientemente de los detalles, es probable que el consultante sienta que esté a un punto en donde ya se ha oprimido el “botón de reencendido” respecto a su vida y como resultado, ahora empieza nuevamente de cero. 

También es importante notar que es poco probable que estas situaciones sean inoportunas desde el punto de vista del consultante.  De hecho, es muy probable que él sea de la misma mente que el viajero en la imagen del Loco.  Quizás no tenga ni idea de dónde va, cómo llegará ahí o lo que pasará luego como resultado, pero a pesar de eso, queda optimista e idealista respecto a la idea de embarcar en esta nueva aventura que se extiende ante él – tal vez demasiado optimista e idealista.

Igual que al viajero en la carta, le convendría al consultante que llame alguna medida de racionalidad en este nuevo esfuerzo – sea lo que sea – en vista de que un precipicio fácilmente pudiera estar abriéndose en adelante.  Es bueno – inclusive deseable – tener una actitud alegre y de bienvenida acerca de los cambios mayores o soñar despierto con el mundo infinito de posibilidades que por fin se ofrecen, pero también son importantes la cautela y cuidado si uno al final quiere evitar los problemas y el desengaño.


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Posted on Octubre 1st at 11:47 PM
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  1. raraavis91 ha publicado esto
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